Me gustaría decir que es por puro orgullo.
Me gustaría decir que es porque me quitaron el capricho del momento.
Me gustaría decir que es nada mas que un berreo de las secuelas de mi adolescencia.
Pero NO.
Te extraño.
No a tí, pendejo, extraño la ilusión que me trajiste. Extraño despertar por la mañana sabiendo que voy a ver a alguien que hace que me de un vuelco el corazón. No extraño tu frialdad y a tu indiferencia... pero si a tu fingido interés y a tus forzadas muestras de cariño. Extraño sentirme feliz a cierta hora del día nada mas porque me acorde de vos, roba ilusiones. No entiendo que gran mal te pude hacer como para que no te conformaras con jugar conmigo como muñeca de trapo, sino que te ensañaras y agarraras un alfiler, y poco a poco, fueras descosiendome y sacando el relleno, para luego desilachar lo que quedara.
Infeliz.
Y yo una incauta.
Pero ya no somos dos, nada mas somos uno y uno. Aunque tú no tienes derecho a llamarte persona, porque el que juega con las ilusiones de otra persona no merece ni el nombre que le dieron al nacer.
Yo frágil, tú frío.
Confundir timidez con frialdad fue mi error. No actuabas así porque no supieras como tratarme...sencillamente no te importaba. De hecho... No te importa. Y si a vos no te importa... a mi ya me va a dejar de importar... ya para mi no cuentas... solo falta que no importes.
Ya.
Fin de esta historia. Al menos nunca te entregue las llaves a mi corazón, te dejé perdido en el laberinto de espejos que planté frente a el para que no supieras como llegar, y que bueno que lo hice a tiempo, porque sino me hubieras tomado el corazón y golpeando los espejos de los alrededores... habrías conseguido algo con que cortarmelo y dejarmelo hecho pedazos....
Infeliz.
No se si desearte bien o desearte mal. Solo te deseo lejos. Muy lejos. De mi corazón, de mi mente y de mi persona. Y eso para mi es lo mejor.
Adiós.
Wednesday, December 19, 2007
Subscribe to:
Posts (Atom)
